© 2013-2019  Monasterio de Uclés  

C/ Castillo s/n 16452 Uclés (Cuenca)

Webmaster: Monasterio de Uclés

El Monasterio de Uclés

 

 Donde la historia sigue viva

A medio camino entre Cuenca y Madrid, sobre la ladera de una empinada colina, se alza Uclés, una hermosa villa de orígenes celtíberos y romanos que parece anclada en el pasado. Rodeada por los restos de sus murallas, sus torres, siempre vigilantes, observan inmutables el transcurrir de los siglos.

 

Y en la cumbre, sobre un cerro bañado por el río Bedija, con el pueblo desplegándose a sus pies, se levanta el Monasterio de Santiago, un conjunto  monumental extraordinario a la par que majestuoso, al que se ha dado en llamar con acierto "El Escorial de La Mancha".

 

El monasterio forma parte de un conjunto de fortificaciones que tuvo sus orígenes en la dominación musulmana de la Península Ibérica. Tras su reconquista por los cristianos fue donado por el Rey de Castilla Alfonso VIII a la Orden de Santiago. Era el el 9 de enero del año 1174, como se recoge en el llamado Tumbo Menor de Castilla. Una de sus miniaturas muestra la escena de la donación junto a un dibujo del primitivo castillo.

El monasterio, cabeza de la Orden de Santiago

La Orden convirtió el castillo de Uclés en su casa madre (Caput Ordinis, Cabeza de la Orden), conformando un formidable complejo de edificaciones, parte de las cuales aún se conservan en la actualidad, destacando, de norte a sur, las torres del Pontido y el Palomar, aún de la fortaleza árabe, y unida a ellas por un imponente lienzo de muralla, la más moderna torre Albarrana (ss. XIII-XIV) en el extremo meridional.

 

Con el fin de la reconquista en el siglo XV el maestrazgo de la Orden pasa a la Corona de Castilla y la Orden de Santiago pierde en gran medida su función militar. Por este motivo  bajo el reinado de Carlos I, el 7 de mayo de 1529, el Prior D. Pedro García de Almaguer inicia una reforma radical que convertirá la fortaleza medieval en el actual edificio. Una inscripción en el ábside de la iglesia del monasterio recuerda dicha fecha.

 

La duración de esta reforma o más bien nueva construcción, más de dos siglos, dará lugar a una acertada combinación de estilos arquitectónicos.

 

El interior del monasterio se articula en torno a un claustro del siglo XVII cerrado por treinta y seis arcos, con el bello brocal barroco del aljibe en el centro. Alrededor de este claustro las dependencias más notables son el refectorio (s. XVI), con un majestuoso artesonado renacentista, la sacristía plateresca atribuida a Andrés de Vandelvira, (actualmente utilizada como capilla), y la escalera regia, de estilo barroco. Además, por supuesto, de la soberbia iglesia herreriana, obra de Francisco de Mora, terminada en 1598, cuyo chapitel se destaca en lontananza, coronado por la característica figura de su veleta: un gallo de más dos metros que aún hoy sigue girando al compás de los vientos.

 

Aunque son las tres torres herrerianas lo que más poderosamente nos llama la atención al acercarnos a Uclés, el exterior del edificio que hoy podemos admirar y visitar destaca también por la variedad de sus fachadas: la fachada este, de estilo plateresco, de traza diseñada posiblemente por Enrique Egas, las fachadas herrerianas del norte y oeste, correspondientes a la iglesia mayor, y la fachada principal, finalizada en 1735 por Pedro de Ribera en estilo churrigueresco, reinando ya Felipe V.

 

De monasterio a seminario: dos siglos agitados

Apenas un siglo pudieron habitar los caballeros santiaguistas su monasterio después de terminado. Y no pacíficamente, pues sufrió en 1808 la invasión de las tropas napoleónicas durante la Guerra de Independencia, causando daños irreparables, en especial durante la tristemente famosa Batalla de Uclés.

 

En 1836, con la desamortización de Mendizábal, la Orden de Santiago abandona forzosamente el edificio. En 1874 éste pasa a ser propiedad del Obispado de Cuenca, que establece en él una sección del Seminario Conciliar de Cuenca. Entre los siglos XIX y XX, el monasterio pasaría por los más diversos usos y vicisitudes: convento de los Jesuitas que habían sido expulsados de Francia, colegio de segunda enseñanza, noviciado de los Agustinos...

 

Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, el monasterio queda en zona republicana y el ejército lo convierte en hospital, destrozando lo poco que quedaba de su primitivo esplendor tras el saqueo que ya había sufrido por parte de los franceses en 1808. Varios de los frailes agustinos que residían en el monasterio padecieron además el martirio durante la contienda. A ellos se sumó, junto con otros vecinos, el párroco de Uclés, D. Vicente Toledano, el cual fue beatificado junto con cuatro frailes agustinos el 28 de octubre de 2007. Sus reliquias son veneradas en la iglesia parroquial de Uclés.

 

Tras la Guerra Civil el deteriorado edificio es ocupado por el bando nacional y utilizado como cárcel por el gobierno. No obstante, la Diócesis de Cuenca reclama su propiedad al estado, el cual además de reconocerla sufraga toda la rehabilitación por medio del servicio de “Regiones Devastadas”. La intención de D. Inocencio Rodríguez Díez, por entonces Obispo de Cuenca, era utilizar el monasterio de Uclés para levantar en él un proyecto que le ilusiona especialmente: un seminario menor diocesano en el que los niños y jóvenes más capacitados para la vocación sacerdotal puedan formarse adecuadamente, descongestionando el por entonces abarrotado seminario de Cuenca.

 

Cumpliendo este sueño del Obispo, en 1949 se inaugura el Seminario Menor Santiago Apóstol. Durante sesenta y tres años sus nueve rectores y decenas de formadores se hicieron cargo de poner en esta casa los cimientos de las nuevas vocaciones sacerdotales. Miles de alumnos han pasado por sus aulas. De su importancia para la Diócesis de Cuenca da cuenta el hecho de que actualmente la mayor parte de los sacerdotes diocesanos inició su formación en Uclés. Pero la tarea del seminario no fue sólo espiritual y educativa, sino que contribuyó esencialmente a la conservación y mejora de un monumento tan querido y emblemático de nuestra provincia.

 

Un monasterio vivo donde la historia continúa

En 2012, a causa del reducido número de estudiantes y la difícil situación económica, el actual Obispo de Cuenca, D. José María Yanguas decide la reunificación en Cuenca de ambos seminarios, volviendo a la situación anterior a 1949.

 

Es entonces, en septiembre de 2012, cuando el Monasterio de Uclés se reinventa una vez más y se abre a su función actual: ser no sólo una atracción turística visitada cada año por decenas de miles de personas -pues esto ya lo venía siendo-, sino dar también la posibilidad de acoger entre sus muros centenarios la celebración de convivencias, campamentos, ejercicios espirituales, cursillos de cristiandad, encuentros de grupos y asociaciones, cursos de verano, etc. Un servicio que la Diócesis de Cuenca quiere ofrecer a todo el que se acerque a Uclés.

 

El rico patrimonio espiritual del monasterio, santiaguista y jesuita, agustino y diocesano, cuna de sacerdotes regada con la sangre de del beato D. Vicente Toledano y sus compañeros mártires, nos permite ofrecer el monasterio de Uclés ante todo como un lugar que, a modo de “router” espiritual te permita conectar con el que tiene respuesta a los grandes interrogantes de tu existencia: Jesucristo, el Hijo de Dios. Para ello cuenta con la asistencia de varios sacerdotes de la diócesis.

 

Las instalaciones con que quedó dotado en su época de seminario hacen posible que en la actualidad el monasterio de Uclés pueda funcionar como un centro de espiritualidad cómodo, acogedor y versátil, preparado para alojar y alimentar tanto a grupos reducidos como mayores. El edificio tiene capacidad para alojar a más de doscientas personas y cuenta además con varias aulas, salón de actos, teatro, biblioteca, salas multiusos, capillas, terrenos y pistas deportivas, haciendo de él un espacio tremendamente adaptable a las necesidades de sus usuarios.

 

Finalmente, la belleza de sus estancias y su entorno hacen del monasterio el lugar ideal para la celebración de bodas y otras celebraciones religiosas cuya importancia se desee realzar con un marco histórico de incalculable valor.

 

Te invitamos a navegar por nuestra web para descubrir la belleza de nuestro monasterio, con su amplio horario de visita turística con servicio de audioguía o guía concertada, que harán que no dudes en visitarnos. Te animamos a que vivas la experiencia de celebrar y compartir tu fe en un edificio cargado de historia y espiritualidad. Y te proponemos que cuentes con nosotros para organizar ese evento o celebración especial. Pregúntanos. Tenemos la seguridad de que saldrás más que satisfecho: encantado. ¡Te esperamos!